domingo, 7 de noviembre de 2010

Capítulo 84: Silencio

Parece que esa mierda del Karma sí existe.

Okey, termina un ciclo y miles de cosas. A tropesones, pero termina. Bien, lo acepto. Está bien... Necesito silencio en mi vida, calmarme y quitarle el pies al acelerador. Derepente en menos de dos años me han pasado cientos de cosas porque simplemente me lancé y no paré y aquí estoy, mirando hacia atrás y viendo los fracasos y los triunfos. El dolor vivido nadie lo quita, pero sirvió de mucho y eso hoy me tiene tranquilo. Y aunque todo haya sido demasiado gravitante, de repente, como el desauceado por cancer antes de morir, me siento en un estado de drogadicción pura. Puedo ver desde arriba todas las güeás que hice, todos los aciertos y errores que cometí, y de todo ese gran conglomerado de cosas, puedo sacar una única y linda conclusión, aunque suene gay la güeá.

Encontré lo que más quería en la vida. Y aunque lo haya perdido, ahora respiraré para que cuando llegue nuevamente el momento de tenerlo en frente, sepa tenerlo.

Shhht

viernes, 5 de noviembre de 2010

Capítulo 83: Baja Energia

Tengo prueba el lunes. Me tiene que ir bien sí o sí. Es la segunda de cuatro y en la primera me saqué un 3.8. O sea que hay que repuntar para llegar más tranquilo a fin de año. Estas últimas pruebas significan el termino de mi ténico y el próximo año comenzaría la ingeniería. Pero a veces siento que estoy terminando por terminar y no por lo que quiero. Tomé las telecomunicaciones como un colchon monetario y a veces me olvido de eso. Y aunque sea un mini-proyecto, igual me da un poco de temor finalizarlo y saber qué habrá más allá del fin. Las cosas acaban y tememos de saber qué hay del otro lado. Claro, no vemos más allá de nuestras propias decisiones y detrás de la línea final hay escenarios inciertos y no somos capaces de aceptarlos.
Por qué no somos capaces de vivir los procesos que nos dan miedo?

El día de ayer, tomandonos un shop en La Piccola Italia, Isabella nos contaba la historia de una amiga de ella que lleva alrededor de (le pregunté a Isabella la cantidad de años y me dijo "ufff como mil años". Disculpen por no tener la información) con el que alguna vez fue su amante. Cuento corto: el que era su amante pasó a ser su pololo oficial. Es por esto que el novio oficial sabe como la señorita es al otro lado de la línea, entonces la controla con obsesión. La amiga de Bonita lleva mucho tiempo con él, mezclando sentimientos, momentos y costumbre por el largo periodo que han vivido juntos, y por toda esa alquimía, le es imposible salir de lo que ha sido una relación viciosa y terrorifica. Él la trata de lo peor, lo que no es excusa para que ella tome la determinación de partir.
"Es simplemente porque no se ve sin él. El miedo a sufrir genera en ella una sensación de dependencia sobre él y no lo puede dejar. No quiere vivir ese momento en que lo va a echar de menos o cuando sepa que va a estar con otra" dijo Isabella.
"Pero si es algo que hay que vivir. Si no das el siguiente paso, te vas a quedar donde mismo siempre. Las cosas se acaban y punto" argumenté.
"Por eso yo a ti te encuentro fuerte. Demasiado, para mí gusto. No estaí ñiaí con sufrir o no poder verla, porque querí que esto pase rápido" me dijo.
Jack se quedó en silencio, y me descargó una fugaz mirada. Yo no podía responderle que aún no decidía dar el paso. Cruzar la línea y seguir. No había recordado nada en todo el día, pero en ese momento alguien se tropezó con el balde de la angustia y se desparramó por todo el lugar.

Me siento bajo de energía. Han pasado los días y siento que soy vulnerable a cualquier sensación con respecto a lo que sucedió. Llegué y mi viejo estaba frente al computador.
"Hola"
"Hola. Me voy a acostar" le dije.
Llegué a mi cama que me decía "Ven. Tus pesadillas son la mejor parte del día"
"Y no te gustó lo del domingo?" le pregunté, pero la maldita cama no hablaba. Era yo.
Tomé el celular y me fui a los mensajes. Los dedos temblaban sobre las teclas. Sentía que el corazón me iba a explotar. Enviar?... Borrar Mensaje. Lancé el aparato y rebotó en la esquina norte de la pieza.
Me tiré sobre las sábanas y procuré por unos días no enfrentarme a la línea. Es más, ni siquiera quiero ver la condenada línea.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Capítulo 82: Tercera Parte

De algún modo u otro creo que puedo percibir la conexión y logró sentir que aún cuesta seguir. Cuando leas esto, sólo leelo pensando en que son cosas que tienen que pasar. Necesito liberarme de esta angustia, y como escuchar tu voz a mi lado es lo único que la puede apagar y no puedo tener eso, escribo para amortiguar esto que pesa.

El agua cae entre las planicies de mi cuerpo. El sonido del ambiente es lejano. Creo que mi mente hizo que hoy amaneciera nublado. Sus ojos me miran esperando a que llore, pero no lo hice. Estaba perdida como un pajaro en medio de la tempestad. La queria besar y acariciar y hacerle sentir que la luz no es un regalo si no una busqueda. Quise que se quedara tranquila, pero no pude. Tuve que partir antes. Recuerdo que las noches bajo las torres de tensión fueron momentos inolvidables. Y que en algún momento amé estar tan sólo mirando cautivos por la oscuridad. La respiración me faltó. El pecho se congeló. Sonrió sobre una puesta de sol. Sus pelos rojos se colaron con la luz del sol. Perdí algo importante. Y me ahogué. Quisiera nunca haber partido de esa pieza.

No recuerdo bien cuando ocurrió, pero en un momento colapsé y preferí terminar todo con Yessenia. Habían sido tres meses de juntas que no iban a ningun lugar. Ibamos a la plaza de los skaters y ahí tratabamos de dar lo que no podíamos. Fueron terribles meses, en los cuales aprendí al final sólo una cosa. No eramos el uno para el otro. Así de simple.
Fue hace poco que empezamos a hablar otra vez.

Estabamos en una plaza. Las plazas me traen mala suerte. No podía hablar bien, así que me preguntó que había pasado la noche de la fiesta. Su pecho se notaba apretado. Sus ojos un poco asustados. La tarde moría lenta.
Para cuando terminé el relato, hubo un silencio y le pregunté si había algo más que decir. Asintió. El momento estaba proximo.
Me dijo que desde que me había dicho que para ella las cosas no eran como esperaba, se sintió bien por haberme contado la verdad, pero que en realidad todo seguía igual. Silencio. Por qué el silencio? Creí perderme en esos eternos segundos. La insté a continuar y dijo:
"Creo que deberiamos dejar esto hasta aquí nomas"

"Entonces yo me iba a ir" sorbí un poco de mi cerveza para apaciguar la pena. Quería terminar de contar todo dignamente "Pero se quedó callada. Así que le pregunté si quería decirme algo más. Me dijo que necesitaba decirme mil cosas, pero que no podía. Le daba pena"
"A todos nos da pena po' Omar" me dijo Yessenia.
Después del adiós, llegué a la casa, tomé mi chaqueta y partí al Tottus. Allá estaba la unica persona con quién podía hacer lo que quisiera y no se movería de mi lado. Yessenia estaba cansada, pero habiamos acordados reunirmos un día a tomarnos algo.
"Juntemonos la proxima semana" me sugirió.
"Yessenia, necesito salir hoy" le dije serio.
Me miró fijo y logró captar que algo no iba bien.
"A ti igual te da pena"
Asentí mirando la boquilla de la cerveza. Y salió. Comencé a llorar como no lo había hecho en toda la tarde.
"Es por que la querí po'"
"Pero sólo la quiero. No sé por qué duele tanto esta güeá. No entiendo por qué me llenó tanto el que llevaramos una relación tan simple y de niños. Al principio hubo intimidad, pero después decidimos abortar esos momentos y vivir cada segundo. Y se supone que eso aburre o se vuelve rutinario, pero no para mí. Adoré cada momento y cada instante después de haber hablado. Me entiendes?"
"Pero si esa güeá es la raja, Omar. Esa güeá es lo mejor que te puede pasar en la vida y no podí encontrar eso tan facil" dijo, sorbiendo de su cerveza.

Llegamos a su pieza y nos sentamos en su cama. Tan sólo una vez había llegado ahí y había estado unos segundos. Ahora volvía para no regresar más.
Trató de hablar y se quebró. Me partió el alma en dos. Quería besarla y hacerle encontrar el camino, pero no podía. Tenía que respetar. Así que la abracé y le dije que soltara todo lo que tenía que decir. Era obvio que no quería que la viera llorar.
"Aunque te hayan pasado cosas antes, quiero que sepas que para mí eres alguien demasiado especial (no recuerdo bien si "especial" fue la palabra ocupada) y no quiero perderte como persona" dijo.

Me sequé el rostro. Yessenia tan sólo me miraba.
"Le dije que era un gúeón más y que en unas semanas ya no iba a ser tan importante. Que esto pasaba, que la vida era así. Sólo quería perdirle que lo intentaramos, pero ella ya tenía su decisión y yo no podía hacer nada"
"En estos casos así son poco los consejos que..."
"No quiero un consejo, Yessenia. Sólo quiero que me escuchí porque contigo es con la única persona con quién puedo desahogarme así. Necesitaba esto" le dije.
"Bueno"
"Entonces preferí, con el pecho todo apretado, apartarla de mi vida. Está confundida y necesita respirar para pensar bien. O quizás ya no hay nada que pensar y hoy en la tarde fue la última vez que nos vimos..."
"Yo creo que van a volver a hablar" me interrumpió Yessenia "Ella es chica y parece inmadura. Quizás necesite tiempo pa' cachar que es lo que le pasa"
"No sé. Trato de no pensar en nada. Prefiero ser negativo y no esperar a que decida volver"
"Y si vuelve?" me preguntó.
Los vehiculos desaparecieron. El cielo quería llover. Nada podía evitar la respuesta.
"Si vuelve, ojalá que no sea demasiado tarde"

Capítulo 81: Segunda Parte


La Luz al Final del Tunel

"En algun momento hay que decidirse; los muros no mantienen a los demas fuera sino a ti dentro, la vida es un caos, somos asi. Puedes pasarte la vida levantando muros, o puedes vivirla saltandolos. Aunque hay algunos muros demasiado peligrosos para cruzarlos y lo unico que se es que si finalmente te aventuras a cruzar... las vistas al otro lado son fantásticas"
Grey's Anatomy

Estaba drogado con el aire frío. Deslizaba mi mano por entre las alas de la cortina de mi pieza. El cielo lloraba, rojo de pena. El silencio tenía al lugar totalmente absorbido. Pensé que el dolor se iría rapido, pero estaba ahí, sentado en mi pecho, riendose en mi cara. Los segundos quisieron ir más lentos.

No nos vimos en diez días. Sentí su evación y tan sólo preferi no presionarla. Era obvio lo que iba a pasar. Lo Obvio es Inevitable. Y llegó el día de su fiesta. Vestía un amoldado traje negro, su pelo rojo era liso y hermoso y su tierna sonrisa iluminaba todo el lugar. Yo estaba incomodo ahí. Sabía que algo iba a pasar. Estaba dentro de mi cabeza, golpeandome con alegocía y no me dejaba en paz. Pero había que seguir. Tenía que estar a su lado y apoyarla esa noche, aunque sus caricias ya no fueran las mismas.
Fue a eso de las 2 de la madrugada que a lo obvio se le ocurrió surgir de la peor forma y desde la peor fuente. No diré nombres, sólo relataré los hechos.
"Deberías ir a sacar a bailar a la Cami" sugirió.
Yo sabía como era ella. Le encanta envolverte en su juego y en lo más posible hacerte caer. Pero yo tengo un poco de eso, así que sabía que terreno estaba pisando.
"Estoy bajando música para la fiesta. Ya voy a ir donde ella" respondí tranquilo. No podía mostrar debilidad.
"Está aburrida, Omar. Yo creo que deberias ir a sacarla a bailar, ahora. Se está aburriendo" dijo, dejando suspendidas en el aire las últimas palabras.
La respiración de Isabella a mi lado sonaba agitada. La miré para tranquilizarla. Ella no se merecía nuestra rabia generada por su personalidad.
"Tranquila. Ya voy a ir"
"Pero es que cómo te quedas ahí"
"Por qué dices eso?"
"Porque hay algo que yo sé" lanzó.
Me quemó por completo los interiores. Y deduje que desinficar la voz, le permitiría a ella hablar más fuerte y llamar la atención. Se arruinaría la fiesta. Todos verían la discusión y todo se iría al demonio. Preferí sonreir y no caer en su juego.
"Me quieres dar un consejo?" le pregunté "Eso de llegar y de decir algo a medias no es bueno"
"No te quiero dar ningún consejo" dijo, cambiando la faz de su cara. No estaba consiguiendo lo que quería.
"Entonces?" le pregunté.
"No te conviene entrar en polemica conmigo, Omar" dijo y se fue.
Quise correr y no volver. Quise pararme y responderle. Obligarla a hablar. Pero para qué? Sabía que era lo que tenía que decir y Camila me lo diría al día proximo.

Comenzamos a jugar a que eramos pareja aún. Ella lo quería así. Yo hacía todo lo que ella quería. Sufría por dentro al no poder tenerla como quería, pero qué más daba. Estaba con ella y lo demás no importaba. Ella no quiso dejarme ir y yo no podía partir, guardando en alguna parte de mi alma la esperanza de que todo volviera a ser como era. Existía aún la esperanza de que encontraría el camino de vuelta a lo que le atrajo de mí y yo quería estar ahí para cuando ocurriera.

Capítulo 80: Cronicas de Un Nuevo Fin

"Al principio, cuando eres Niño, te gustan un montón de Cosas. Está ese jueguete favorito, ese titere que tanto te hace feliz. Cuando eres grande te gustan dos o tres cosas, y ese monton de genero y par de botones ya no te interesa.... A mí, en la vida, me gusta sólo una cosa"
Vivir al Limite.

Primera Parte: Click

"Puedo escribir esto en mi blog?" le pregunté secandome las lágrimas.
"Obvio po' Omar. Pero quiero verlo después en tu Facebook" me dijo riendo.
"Bueno"

Nos sentamos en la banca de la plaza. No había ningún joven patinando o otros grupos bebiendo en los lugares aledaños. Habían pasado tres días desde que se había bajado del colectivo sin dar explicación. Y el hecho de estar ahí era sólo un mero tramite, pero el mero tramite se convertiría en una lección de vida. Yo me había vestido con mi buso azul y el poleron de Ignacio. No hacía falta arreglarse para ir a terminar lo que ya estaba terminado. Pero el final no sería escrito como yo imaginaba.
"Sabes a lo que vengo?" me preguntó.
Yo me giré sobre mi hombro, le clavé la mirada cristalizada, jurando que no lloraría, ahogandome en mierda.
"Sí"
"Ya"
Y mi sentido común se quedó esperando a que ella dijiera "Quiero terminar contigo", pero de eso nada. Ella no pudo decirmelo.

Cuando fuimos al Cajón todo fue llanamente raro. Al regreso, me explicó que algo dentro de ella no iba bien. Había algo, en toda la atmosfera que hacia que el aire pesara un poco más. Recuerdo que esa noche, hace unas tres semanas, traté de mover los hechos y las situaciones para que estuviera más comoda. A simple vista, se veía confundida y quizás un poco perdida. Y era obvio. No entendía a ciencia cierta qué era lo que le pasaba.
En ese instante temí de que la historia se volviera a repetir y que lo que estaba comenzando a sentir se estrellara con una muralla de quince kilometro de áltura. Pero algo me dijo que siguiera y luchara. Es por eso que aclaramos bien las cosas y buscamos la vía más sana para seguir como estabamos. No había por qué terminar.
Horas más tarde dijo sentirse bien, pero en realidad estabamos viviendo el comienzo del fin. Regresar en el tiempo a arreglar lo que se quebró era imposible.

No quería estar en la luz. Me dijo que nos movieramos a la banca que era tragada por la oscuridad. Solo los dos, unicamente quedaba hablar. Le dije que mi actitud de aquel sábado era por todo lo que había ocurrido a causa del terremoto. Que nunca en la vida comprenderé por qué me afectó de tal forma y magnitud, pero que aquel maldito sábado había sido participe de la explosión de una bomba de tiempo. Le pedí disculpas. Ella me miraba apenada, impactada. Le dije que sabía que a ella no le importaba lo del terremoto. Yessenía tiene esa particularidad de ser más fría que el resto. Entonces fue cuando soltó que a pesar de todo lo que había pasado, no quería perderme. Eso me descolocó. Contraataqué diciendole que yo era sólo un güeón más y que yo era ese tipo de persona que en su vida pasaría y que en un mes ya no me necesitaria. Mal que mal, ya no me quería como pareja y había que seguir. Los dos necesitabamos seguir. Pero no, ella insistía. Quería a todas costas seguir conmigo. Y soltó que me amaba, pero no sabía de qué forma. Yo tambien la amaba, no sé por qué, pero era así. Me había enamorado de ella de forma pura y clara. Y ahí estabamos, no sabiendo qué hacer. Los meses estaban contados para nosotros, pero quisimos seguir para ver dónde quedaría todo.
Nos abrasamos porque todo alrededor era confusión y ambos lloramos al no entender por qué la vida era tan así.

Fue una noche en su casa, cuando todo iba bien, que algo hizo click. Logró sentirse bien, y le creo. Se notaba en su mirar, pero se sentía bien por haberme dicho la verdad. Sin embargo, más allá de todo, pocas cosas habían cambiado. Le quise dar una cucharada torta y la rechazó, y en ese instante, en fracciones de segundo pude sentir todo lo que ocurrería. Las videncias son como una astilla que te clavan en la parte detrás de la cabeza y te la entierran hasta el centro del cerebro. Aparece sola y se revuelve con tus otros pensamientos y los borra. Había algo que no iba bien, pero se prefirió seguir.

Han pasa un poco más de doce horas. Algo duele dentro y es el haber perdido algo que nadie nunca más podrá entregar. Llega un momento en que te encuentras con todo lo que querías, con todo lo que anhelas, pero sabemos de verdad poseer todo lo que deseamos?

Luz en la Oscuridad.

viernes, 29 de octubre de 2010

Capítulo 79: Malos Sueños

"Estabamos todos, pero tú no. Estabamos aquí en la casa" cortó un poco de papas y trató de recordar la pesadilla. "Entonces de repente, como siempre sueño, llega el mar y tapa la casa. Y sabí que puedo sentir cómo nos arrastra y nos da vuelta"
Era obvio que al final de la historia generada por su subinconciente, el despertar tiene que haber sido de amargo sabor.
"La cuestión es que estamos todos mal. La casa toda inundad y destruida. Y llegas tú vestido de milico" dijo y rió, pero luego pasó a un inexplicable estado de angustia. "Siempre sueño la misma güeá"
"¡Mamá! No digas garabatos" le dije.
"Pero es que es verdad, Gustavo" me dijo y se sentó.
La pesadilla de sobremanera le afectaba o quizás detrás de toda la escena había algo que le aterrorizaba más: perdernos a todos.
"Tranquila. Tendría que caer un asteroide del porta de Santiago en la playa pa' que el agua pueda recien llegar a Buin" le dije sonriendo.
Su mirada estuvo perdida por un tiempo y luego se encontró con la mía. Me sonrió y siguió cortando las papas.

Hoy mis viejos se fueron a Iquique. Un viaje de tres días y dos noches. Se lo tenían totalmente merecido. Era el viaje programado para antes del terremoto, y hoy, ocho meses después, lograron concretarlo. Ahora deben estar en el aeropuerto, esperando el vuelo de las 1. Ayer buscamos lugares turisticos donde podían ir en el Google Earth, programamos la cámara digital y dejaron listos los papeles para el hotel. Hoy en la mañana empezaron a meter ruido temprano. Parecian dos niños ansiosos por su primer viaje en avión.
Nunca, al despedirnos, nos abrazamos. Odio los adioces. Pero hoy los abracé.
"Cuida la casa" me dijo mi papá con esa voz de comando nazi.
"Siiii... Por favor, haganle un bien a la loma y vallanse" les dije.
"Te amo, hijo" lanzó mi mamá y cerró la puerta.
La última vez que me quedé solo fue para el verano. Fueron buenos días. Y ahora todo vuelve a quedar en silencio.

Que haya que estar lejos para poder valorizar al del lado.

martes, 26 de octubre de 2010

Capítulo 78: Regresiones

Tengo algo que confesar. Entre más rapido mejor. Antes de este blog, existió otro. Sí, como las civilizaciones anteriores a las nuestras, o algo así. Creo recordar como se llamaba. Era algo como Antes del Comienzo. Jajajajaja, que paradogico título. Y ahí escribía mis primeras historias ficticias y algunas vivencias propias. Decidí cerrarlo porque habían en su interior historia que quería olvidar. Fue como la calcinación de una etapa. Mala o buena no importa, pero etapa al fin. Por ahí empecé a escribir Los Extraño, buscando pulir un poco el método sorpresa en las historias ficticias, pero sin embargo había algo que me pedía partir con un blog personal. Necesitaba tener una vía de escape para cuando nada en el mundo pudiera contener mi problema o mi felicidad y poder contarselo a alguien que sólo me dejara hablar y no dijiera nada. Ningún vacío consejo o algún reproche incomodo. Sólo dejarme caer y nada más. Así que abrí el Santiago Vida. Y lo partí porque había entrado hace poco al Tottus y llevaba un año en Las Lomas, así que era más de seguro que ocurrirían cosas divertidas. Pero uno nunca piensa que va a vivir las cosas que viví en estos casi dos años de blog. Han sido miles y de todo tipo. Sin embargo, quiero referirme a una que dejé de escribir hace 64 capitulos, en el número 14, el 5 de Septiembre del año pasado. Recuerdan a Nathalia? La propinera? Quizás por ella empecé a escribir en capítulos las historias de este blogeer, pensando que aparecería en muchos más. Pero la historia duró hasta el 14... en el blog, porque paralelamente aún sigue vigente como persona.

Cerré mi primer blog dejando atrás historias que adoraba, porque salieron de mi propia mente, pero era algo que tenía que hacer. De algún modo tenía que dejar atras y superar todo lo experimentado desde los diecisietes hasta los diecinueves. Y si cerrar el blog ayudaría, lo tenía que hacer. Fue un paso, un gran paso, sintiendo que, aunque muy poco, estaba creciendo con respecto a muchas actitudes y formas de vivir la vida. Sin embargo, arrastraba formas de ser que no debería llevar un tipo de diecinueves años. Así que me hice el tonto y seguí avanzando.

Por una ley autoimpuesta, dejé de hablar con Nathalia. En realidad, y aunque suene casi como una mentira, nunca pasó nada. Nada de nada. Fue sólo el sentimiento por parte de los dos, pero los acontecimientos no dejaron que ocurriera nada más. Qué es nada? Por ejemplo, nunca nos dimos un beso. Así de nada. Hasta que a fines del año pasado, no recordando bien por qué, hablamos por Messenger. Había entrado a estudiar Odontologia en la universidad Andrés Bello, y según por lo que me contó, una de las mejores con respecto a su carrera.
Simplemente había comenzado a vivir su sueño. Y yo estaba realmente contento por eso, pero más que nada sentía una extraña felicidad por haberle vuelto a hablar. Era esa gratitud de haber hablado con una amiga después de muchisimo tiempo. Pero Nathalia no había sido una amiga. Fue un "algo". Sin embargo, ahí estabamos, ella hablandome porque siempre, después de, había querido la amistad, y yo porque sentía que había superado, más que a ella, un punto negro en mis actitudes. Sí. Podía, sin ningun problema, hablar con alguien por quién había sentido sensaciones de gusto, y no me generaba ninguna incomodéz. Es más, me alegraba mucho el poder haber recuperado a Nathalia. Otro paso.

Hace dos meses que no la veo. Fuimos al Bravisimo del Tobalaba a comernos un helado. Ahí me contó toda una tarde acerca de qué trataba la Odontologia, una carrera demasiado interesante. Luego la fui a dejar a su casa y caminamos por la misma calle que alguna vez nos vio pasear incomodos y extrañados. Ahora reíamos de cosas que no recuerdo y viviamos la vida como los entrañables amigos que nos volvimos.
Hace poco me invitó a una tarde de peliculas y cosas para comer, pero los horarios no nos concuerdan. Realmente la carrera la tiene abosorbida y son pocos los momentos en que se puede dar el lujo de descansar.

(Foto Mía y de la Gorda)