lunes, 29 de noviembre de 2010

Capítulo 97: Tu Error Favorito

Te gusta alguna estrella de la televisión o del espectáculo? Algún amor platónico? Existen esas personas que vemos en la caja brillante llamada televisor y quedamos estupefactos por su forma de ser o porque tan sólo nos sentimos atraidos fisicamente. Y deben ser más de uno o dos los personajes que por ahí nos recuerdan momentos y llegamos en la noche a verlos donde siempre estan. Yo me acuerdo que en una teleserie juvenil del 13 me llamaba fuertemente la atención una de las actrices, la cual interpretaba a una joven bailarina con problemas cardiacos congenitos. Su ángel y su voz me encantaban a la hora de actuar, a parte de su pelo rojo.
La cuestión es que hoy mi vieja me levantó a las 7:30 de la mañana para acompañarla a comprar a Independencia esponja para las sillas y telas para unos pantalones que se quiere hacer. Ya allá, y con una bolsa de esponja en mis manos, la gorda buscaba dentro de una tienda alojada en un galpón telas para sus pantalones. Cuando de entre medio de todos los rollos de telas de todos los colores, aparece la actriz de la teleserie. No la pude creer, menos cuando se acercó a mí y me dijo:
"Cuanto vale el metro de esta?" mostrandome un rollo de tela que ni me acuerdo cómo era.
"Yo-yo no trabajo aquí" le dije baboso y nervioso.
Se rió de su equivocación, me pidió disculpas y se alejó.
En eso llega mi madre, me mira y me dice:
"Qué te pasó? Estás rojo"
"Nada"

Supusimos. Ese fue el error. Pensar qué es una garrafal caída. Yo supuse. Tú supusiste. Ellos supusieron. Y suponer que quieres algo es la base de un error. Entonces como yo supuse, todo se basó en un error. Así de frío. Y tú también supusiste. Supusiste que ser tú sería la forma más rapida de perderlo todo, así que decidiste no ser tú porque se suponía que yo me tendría que ir si jugabas a ser tú. Quisimos escuchar a nuestros miedos y a nuestras teorias infundamentadas, y apostamos a perder. Y perdimos. Y todavia no puedo aceptarlo del todo. La realidad es extraña... Pero ya tendrá que pasar.

Victoria es una propinera del Tottus que estudia enfermería. Es una chica linda, de sonrisa eterna y ojos llenos de luz. Su personalidad hace que todos en el super sepan quién es, porque siendo bien sinceros su extrovertida forma de ser no pasa desapercibida para nadie. Y a mí esos tipos de personalidad, un poco extremas, me chocan al principio.
Fue un día que se le ocurrió agarrarme pal güebeo por el alcance de nombre con el cantante de regeeton. Sólo pude sonreirle... fingidamente, obviamente, porque para qué iba a ser desagradable. No pues. Le sonreí, pero no le dije nada.
Y pasaron los fines de semanas, porque yo trabajo sólo sábado y domingo allá, y siguió leceandome y saludandome. Hasta que un día me agregó a Facebook. Sin embargo, en el momento en que iba a cliquear "aceptar" para ser su amigo, algo dentro me dijo "Cuidado con las solicitudes de amistad"
"Callate, mierda" le dije y la acepté.
Y después vino el Messenger. Esa evolución siempre es ultra rápida. Pero igual estaba reasio a entablar una conversación con contenido con ella. Así que la pescaba poco, porque su personalidad aún seguía siendo muy invasiva para mí, y eso me asusta. No soy bueno cohesionando palabras con personas que me ganan con su modo de ser.
Hasta que un día me hizo colapsar la paciencia.
"Por qué estás como Ocupado?" me preguntó refiriendose al estado de Messenger.
"Será porque estoy ocupado" le contesté.
Y me reclamó mi pesadéz. Yo no se lo discutí, porque tenía razón y tampoco me quería disculpar. Sin embargo, después viene la calma y la mente está más tibia y piensa con algo llamado razosinio. Entonces noté que en realidad había sido demasiado desagradable y ella no me había hecho nada para yo contestarle así.
Al otro día le hablé y le pedí disculpas. Sólo disculpas. Y comencé a hablar con otra disposición. Y la buena disposición pasó a convertirse en sensaciones agradables. Hasta que me encontré conversando hasta tarde con ella durante las noches.
Una linda amiga la Viki, de esas personas que tienen luz propia y logran envolverte con ella. Hace que la noche y la madrugada se valla más rápida. Es un momento de conversación intima y esclaresedora. Es un punto alto durante el día.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Capítulo 96: Ángeles y Demonios

Carlos es el nombre de un compañero mío del instituto. Un hombre normal. Buenas notas. Es su verdadero nombre. No le he ocultado con un seudonimo. Quiero que se sepa su verdadero nombre. Karina es la prima de Isabella. Una joven normal. Con sueños normales. Sale a carretear los fines de semana y en la semana trabaja arduamente para pagar su ropa y demaces. Viven y respiran como cualquiera. Hacen y beben como cualquiera. No se conocen. Pero misteriosamente, los tres, incluyendome, tenemos algo en común.

La historia es larga. Comenzó hace más de un año y nunca me atreví a escribir sobre ella por la simple razón de que frente a situaciones fuera de lo normal soy muy incredulo. El punto es que esto llegó hasta límites que nunca imaginé que iba a llegar. Haciendo un buen resumen, Carlos me habló de la fe y de Dios, del poder de la esperanza y de que sólo al creer en un ser divino se podían lograr cosas que nunca se habían logrado. Me decía que me había buscado porque me traía un mensaje. "En mí se escribe lo que se quiere transmitir. Soy un papel en blanco" recuerdo que citaba, como todo un evangelista de los años de la época de Jesús. Y yo sólo le escuchaba.
Aquellos primeros días, siendo sincero, le creía casi nada, pero a pesar de mi incredulidad, comenzaron a pasarme cosas que nunca había sentido. Me enseñó como sentir a este Dios del cual me hablaba. Y lo logré. Llegué a conversar con esta extraña energia que se agitaba dentro de mí en momentos que no había nadie que pudiera decirme algo.
En estos momentos, aquella energía es un gran aliado.

Pasó el tiempo y mayor las experiencias. Le conté a Carlos de mi videncia y de que podía ver las cosas que iban a ocurrir. Fue cuando Karina apareció en la historia. Quiero que quede claro que Carlos y Karina no tienen ningún vinculo, ni amistad o amigos en común, a parte de mí.
Karina me habló de la videncia de la muerte de gemelos en el parto de una amiga. Esta historia la conté en el capítulo 16. Yo le conté lo que me pasaba a mí. Y así tambien formamos un vínculo secreto. Las cosas así sólo la hablamos por messenger, porque en personas, frente a los demás, no tocamos nunca el tema.
El punto es que el vínculo con Karina creció, de una manera tal, que ella siente que venimos a esta vida con una misión, una misión que ambos debemos cumplir. Porque el tiempo pasó y las videncias para ella se convertieron en pesadillas apocalipticas. Ve el fin del mundo en todas partes. Su cuerpo se desdobla y puede ver a la capital de noche, sumida bajo la luz de una luna roja y oscuridad y miedo por doquier.
Le creo. Le creo porque Karina no tendría porqué mentir con respecto al tema. La cosa es que Carlos hace un tiempo comenzó a decirme lo mismo. Me dice que se acerca una guerra que acabara con todo, en donde él y yo tendremos que luchar en el nombre de la Humanidad. Suena a estupidéz de un güeón que quiere figurar, pero así es como habla. Y no exagero.

Qué creo yo? Creo que son demasiadas coincidencias. Sólo quería dejar esto escrito en el caso que el día de mañana pase algo y más personas se vean involucradas, para así dejar constancia del momento en que todo partió.

martes, 23 de noviembre de 2010

Capítulo 95: La Delgada Línea Roja

Siempre seguir la línea blanca y correcta es lo mejor. Ser alguién que no interfiere de forma negativa en la vida de los demás. Ser derechos y no alocados. Sobresalir porque no eres del montón. La disyuntiva es que por ambos costados de la línea blanca, a unos 50 centimetros, hay dos líneas rojas. Las puedes tocar, como todos, y seguir recorriendo la hermosa y linda línea blanca. Pero no recorrer ni atravesar las peligrosas y delgadas líneas rojas, porque te atrapan y no te dejan volver al verdadero camino. Y es peor cuando nunca las has recorrido y no sabes qué es lo que hay al otro lado.

A veces eres muy bueno, y ser malo no te queda bien. No te das cuenta cuando la vida toma una velocidad desgravitante y en unos segundos todo se torna turbio y denso. Recorrer la línea roja es sinónimo de desequilibrio. Tocarla es peligrosa y avismante. No saber caminarla te puede costar muchas cosas.

Unisono apareció hace tiempo en mi vida. Pero desde hace mucho que no oía de ella. Ahora ha vuelto y está pidiendo que sea parte de su ser.

Las notas del último ramo del tecnico promedian un 3.6. Queda una prueba y el examen. Las dos instancias, tan normales en la vida de todos, pueden definir muchas cosas.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Capítulo 94: Una Simple Coincidencia

Ese día fue hace unos diez años. Una tarde iluminada por un sol que se abría paso por nubes oscuras que hace unas horas habían dejado caer un diluvio de proporciones atómicas. Salimos a ver qué había dejado el paso de la lluvia torrencial, y como siempre, recorríamos la población de norte a sur, en dirección a la iglesia.
Los pasajes estaban silenciosos, vacíos de gente. El aire era húmedo. El cielo se mantenía distante y callado. No recuerdo qué cosas habremos ido conversando, quizás aún estábamos impactados de la potencia del diluvio y el drástico cambio del clima a una tarde que ya se ponía calurosa. Debes en cuando nos juntábamos. No casi siempre. Pero las veces que nos veíamos, jugábamos con mis robots en el living de mi casa. Él tenía doce años, yo diez.
Hasta que llegamos a la calle de la iglesia donde habíamos hecho la primera comunión. Siempre doblabamos hacia el este, hacia Tucapel, pero esa tarde Nueva Imperial se veía hermosa hacia el oeste, hacia donde el sol se mezclaba poderoso con las oscuras y perturbadoras nubes. Así que torcimos dirección hasta la Iglesia.
Recuerdo que el primer disparo me pareció ser el sonido de alguién sacudiendo una alfombra. Me giré sobre el hombro y pude ver una camioneta azul a toda velocidad patinando por el asfalto mojado, zigzagueando por la calle, en dirección al oeste. Tras ella, una camioneta blanca, con un policia de investigación colgado desde una de sus ventanas, disparando su arma en contra del otro vehiculo, el cual se defendía de la misma forma.
Corrimos, corrimos porque eramos las tipicas victimas de balas perdidas, y corrimos porque teniamos que sobrevivir y vivir todo lo que hemos vivido estos últimos años. Una simple coincidencia, la cual nos tenía metido bajo un vehiculo estacionado, escuchando como la camioneta del narcotraficante y la de los ratis pasaban a toda velocidad, disparandose entre si, por nuestro lado.
Y se fueron zigzagueando la calle en dirección hacia el oeste. Nos levantamos, todos sucios de barro, mirandonos atonitos.
"Estaí bien?" me preguntó Jack.
"Si" le dije, exitado por la alucinante situación.
"Se iban disparando" me dijo mirando hacia el horizonte.
"Si" le dije.
Simplemente no lo podiamos creer.
Una simple cuestión de tiempo y sucesos. Sin ser extremistas, estuvimos a punto de morir juntos, pero no ocurrió.

Y ayer el güeón estaba achacado por que está chato de la pega.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Capítulo 93: Un posible Final

Era muy, pero demasiado estupido lo que había escrito antes. Era como burlar a mi mente que me decía "escriiiiibelooooo". Entonces lo hice. Se quedó tranquila la muy maldita y ahora lo borro para escribir esto.

Le he preguntado a Jack como terminar el blog. Y él muy filosofo dijo:
"Con un sueño" agregando que mis historias podrían ser más oscuras. Hablar de las personas desde una perspectiva mas tenebrooOoOosa. Así como un critico.
Lo mandé a la mierda. No me podría ver hablando de los sentimientos oscuros de las personas. Podría volverse una ventana más grande de lo que es. Pero lo del sueño no es malo.
Me gustaría dejarlo en suspenso. Un final feliz sería muy cursi. El suspenso es grandioso. Dejarlo con vida a este tipo que me ha acompañado desde hace mucho tiempo. Esa sería una buena idea. O quizás ya sé que es lo que quiero hacer y siemplemente no quiero dejarlo de escribir. Nooo. El 101 como diseño y número se vería muy mal. Estoy seguro.

Hablar puede ser extraño. Pero extraño bien.

Capítulo 92: Hilos

Lo mejor es seguir sin detenerse. Los miedos son humanos, pero controlabes. Cortar el hilo puede ser motivo de arrepentimiento más adelante. Rasgar el límite parace ser divertido, y hasta adrenalinico. Y jugar a ser lo que somos es más entrete aún.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Capítulo 91: En la Cama

Evité el momento. Pero cuando los momentos son inevitables, no hay donde esconderse.
"Cómo estaí con el Brian?" le pregunté.
"Bien. Súper bien"
"Qué bueno"
"Y tú estaí bien?"
La oscuridad te permite mirar el brillo de los ojos de la otra persona. Me giré y le contesté atravesándola con la mirada. Se notaba preocupada. Yo no la quería preocupar.
"Tranquilo"
"Entonces no bien" me dijo atenta.
"Hay balas pasadas, pero se quedarán ahí. No tengo como sacarlas. Así que queda asumir, no más"
"Sé que no quieres hablar del tema. Jack me actualizó de todo" me dijo, pidiendo tras líneas que le contara la historia.
Y lo hice.
"Hemos tenido mala cuea" me dijo.
No pude evitar reír. El hermano de Jack dormía en la cama continua.
"Pero tú estaí bien ahora. Estás muy enamorada. Tení que vivir la relación, nada más" le dije.
"Si. Al principio tuvimos ene problemas. Pero estamos la raja" me dijo con una voz de alivio que desde hace mucho tiempo no percibía en sus labios.
El silecio se adueñó de la pieza. Isabella y Jack dormían tranquilos en el living. Con Ibzen estabamos ahí, tratando de arreglar el mundo.
"Te echaba de menos, agüeoná" le dije
"Yo también, culiao"