lunes, 6 de diciembre de 2010

Capítulo 98: Bombas de Tiempo

Somos como esponjas. Absorvemos todo lo que sucede a nuestro rededor y lo que nos choca directamente. A veces decidimos no hablar o quizás no tomar cartas en asustos que sí lo necesitan. Acumulamos verdades, rabias y penas, los tomamos y los guardamos dentro por el único hecho de no querer actuar. El problema es que todas esas cosas juntas se transforman en una bomba de tiempo. Peligrosa y silenciosa, los segundos corren dentro de ti y amenazan con explotar.
Cuidado con tus bombas de tiempo. No necesariamente te pueden herir a ti.

Finalmente María se alejó de Felipe. Volvió al camino. Hablamos el otro día por webcam y me contaba que su vida había logrado capturar la tranquilidad que alguna vez la reinó. Ahora estaba enfocada en terminar el postergado año de la pedagogia en inglés en la universidad, seguir entrenando y forjar quizás una pequeña carrera amateur en el kickboxer. Algo no menor en este país en donde los deportes de este tipo son comandados mayoritariamente por hombres.

Hace dos fin de semana Karla celebró su cumpleaños con una fiesta en su casa. De la pega me fui para la casa de Fernanda. Ahí me arreglé como es debido y partimos para allá. Mis primas viven en el paradero 20 de Av. La Florida. Fernanda vive en la misma avenida y Karla vive a 20 minutos de ella, dirección cordillera. Así que condicionada por la ubicación, la fiesta iba a estar, como el año pasado, llena de pelolays. Y no me equivoqué.
El ambiente era grato, a pesar de que no conociamos a nadie, y bastó que llegara el Koke, el pololo de Fernanda, para comprar unas cervezas y ponernos a conversar de miles de cosas. Mucha risa y mucha talla, y entremedio una comparación. En el asado de Jack sentí la extraña sensación de querer estar. Aquella noche aquella necesidad no estaba. Los pasos se van sucitando solos.

Llegó una nueva administración al Tottus. Y con ellos, nuevos problemas. El sábado Alejandra me estaba esperando frente al lineal de cajas, con las zapatillas de punta de clavos puestas, lista para irse. Ni le pregunté por qué se iba tan temprano. Eran las 10 de la mañana. Era obvio que el tema lo había visto con Joselyn, así que sólo me despedi y subí a la oficina. Exactamente, dos horas más tardes, recibo un preocupado llamado a la oficina.
"Informática. Buenas tardes" eran un poco más de las doce.
"Omar, don Santiago te eztá ezperando frente a la caja diezizeis" me dijo Claudia.
Me levanté lenta y cuidadosamente de mi silla y vi al alto y serio hombre, de brazos cruzado, observando como la supervisora me llamaba.
"Oka. Bajo altiro"
Creí que iba a necesitar un informe o presentarse, porque desde su llegada decían que se andaba presentando con todo el mundo, y hasta el momento yo era una ecepción.
Llegué y le extendí la mano, teniendo que obligadamente mirarle hacia arriba.
"Omar. Hola. Yo soy Santiago, el nuevo administrador de este supermercado. Parece que no nos habiamos presentado" dijo.
"No" le dije, bajo la presión de su altura, su mirada tenáz y su tronante voz.
"Bueno, quería saber donde estaba Alejandra" 
"Se fue" le respondí sin titubeos. 
Y el no titubear frente a la respuesta parece que fue lo que le molestó. Porque que vi como sus dos metros diez de altura se me fueron encima y me empezó a dar una catedra de indiciplina. El problema era que no sabía el por qué de la retirada temprana de mi compañera. Menos del para qué la necesitaba. Así que no me quedó otra que escuchar por qué un funcionario tenía que avisar de su retirada.
Obviamente llamé a mi jefa, la que me comentó que la nueva administración había llegado con toda la caballería monarquica y que no dejaban pasar ninguna. Además del hecho de que los subadministradores andaban como llaveros colgando del pailón. Todavia no le pongo sobrenombre.

Jack e Isabella volvieron. Explayar razones no puedo porque fueron muchos sucesos que deribaron en uno y dio paso a un quiebre y a un nuevo retorno. Así que esta historia sobrevivirá este blog y pasara al siguiente.

Hoy di la última prueba del técnico. Los resultados los entregaran la proxima semana. El capítulo 99 se subirá el domingo que viene y el capítulo 100 el lunes. El próximo blog ya está listo, pero tengo pronosticado subir la primera entrada en Enero.
Todo aquel que quiera seguir leyendo el siguiente blog, sólo debe pedirlo.


lunes, 29 de noviembre de 2010

Capítulo 97: Tu Error Favorito

Te gusta alguna estrella de la televisión o del espectáculo? Algún amor platónico? Existen esas personas que vemos en la caja brillante llamada televisor y quedamos estupefactos por su forma de ser o porque tan sólo nos sentimos atraidos fisicamente. Y deben ser más de uno o dos los personajes que por ahí nos recuerdan momentos y llegamos en la noche a verlos donde siempre estan. Yo me acuerdo que en una teleserie juvenil del 13 me llamaba fuertemente la atención una de las actrices, la cual interpretaba a una joven bailarina con problemas cardiacos congenitos. Su ángel y su voz me encantaban a la hora de actuar, a parte de su pelo rojo.
La cuestión es que hoy mi vieja me levantó a las 7:30 de la mañana para acompañarla a comprar a Independencia esponja para las sillas y telas para unos pantalones que se quiere hacer. Ya allá, y con una bolsa de esponja en mis manos, la gorda buscaba dentro de una tienda alojada en un galpón telas para sus pantalones. Cuando de entre medio de todos los rollos de telas de todos los colores, aparece la actriz de la teleserie. No la pude creer, menos cuando se acercó a mí y me dijo:
"Cuanto vale el metro de esta?" mostrandome un rollo de tela que ni me acuerdo cómo era.
"Yo-yo no trabajo aquí" le dije baboso y nervioso.
Se rió de su equivocación, me pidió disculpas y se alejó.
En eso llega mi madre, me mira y me dice:
"Qué te pasó? Estás rojo"
"Nada"

Supusimos. Ese fue el error. Pensar qué es una garrafal caída. Yo supuse. Tú supusiste. Ellos supusieron. Y suponer que quieres algo es la base de un error. Entonces como yo supuse, todo se basó en un error. Así de frío. Y tú también supusiste. Supusiste que ser tú sería la forma más rapida de perderlo todo, así que decidiste no ser tú porque se suponía que yo me tendría que ir si jugabas a ser tú. Quisimos escuchar a nuestros miedos y a nuestras teorias infundamentadas, y apostamos a perder. Y perdimos. Y todavia no puedo aceptarlo del todo. La realidad es extraña... Pero ya tendrá que pasar.

Victoria es una propinera del Tottus que estudia enfermería. Es una chica linda, de sonrisa eterna y ojos llenos de luz. Su personalidad hace que todos en el super sepan quién es, porque siendo bien sinceros su extrovertida forma de ser no pasa desapercibida para nadie. Y a mí esos tipos de personalidad, un poco extremas, me chocan al principio.
Fue un día que se le ocurrió agarrarme pal güebeo por el alcance de nombre con el cantante de regeeton. Sólo pude sonreirle... fingidamente, obviamente, porque para qué iba a ser desagradable. No pues. Le sonreí, pero no le dije nada.
Y pasaron los fines de semanas, porque yo trabajo sólo sábado y domingo allá, y siguió leceandome y saludandome. Hasta que un día me agregó a Facebook. Sin embargo, en el momento en que iba a cliquear "aceptar" para ser su amigo, algo dentro me dijo "Cuidado con las solicitudes de amistad"
"Callate, mierda" le dije y la acepté.
Y después vino el Messenger. Esa evolución siempre es ultra rápida. Pero igual estaba reasio a entablar una conversación con contenido con ella. Así que la pescaba poco, porque su personalidad aún seguía siendo muy invasiva para mí, y eso me asusta. No soy bueno cohesionando palabras con personas que me ganan con su modo de ser.
Hasta que un día me hizo colapsar la paciencia.
"Por qué estás como Ocupado?" me preguntó refiriendose al estado de Messenger.
"Será porque estoy ocupado" le contesté.
Y me reclamó mi pesadéz. Yo no se lo discutí, porque tenía razón y tampoco me quería disculpar. Sin embargo, después viene la calma y la mente está más tibia y piensa con algo llamado razosinio. Entonces noté que en realidad había sido demasiado desagradable y ella no me había hecho nada para yo contestarle así.
Al otro día le hablé y le pedí disculpas. Sólo disculpas. Y comencé a hablar con otra disposición. Y la buena disposición pasó a convertirse en sensaciones agradables. Hasta que me encontré conversando hasta tarde con ella durante las noches.
Una linda amiga la Viki, de esas personas que tienen luz propia y logran envolverte con ella. Hace que la noche y la madrugada se valla más rápida. Es un momento de conversación intima y esclaresedora. Es un punto alto durante el día.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Capítulo 96: Ángeles y Demonios

Carlos es el nombre de un compañero mío del instituto. Un hombre normal. Buenas notas. Es su verdadero nombre. No le he ocultado con un seudonimo. Quiero que se sepa su verdadero nombre. Karina es la prima de Isabella. Una joven normal. Con sueños normales. Sale a carretear los fines de semana y en la semana trabaja arduamente para pagar su ropa y demaces. Viven y respiran como cualquiera. Hacen y beben como cualquiera. No se conocen. Pero misteriosamente, los tres, incluyendome, tenemos algo en común.

La historia es larga. Comenzó hace más de un año y nunca me atreví a escribir sobre ella por la simple razón de que frente a situaciones fuera de lo normal soy muy incredulo. El punto es que esto llegó hasta límites que nunca imaginé que iba a llegar. Haciendo un buen resumen, Carlos me habló de la fe y de Dios, del poder de la esperanza y de que sólo al creer en un ser divino se podían lograr cosas que nunca se habían logrado. Me decía que me había buscado porque me traía un mensaje. "En mí se escribe lo que se quiere transmitir. Soy un papel en blanco" recuerdo que citaba, como todo un evangelista de los años de la época de Jesús. Y yo sólo le escuchaba.
Aquellos primeros días, siendo sincero, le creía casi nada, pero a pesar de mi incredulidad, comenzaron a pasarme cosas que nunca había sentido. Me enseñó como sentir a este Dios del cual me hablaba. Y lo logré. Llegué a conversar con esta extraña energia que se agitaba dentro de mí en momentos que no había nadie que pudiera decirme algo.
En estos momentos, aquella energía es un gran aliado.

Pasó el tiempo y mayor las experiencias. Le conté a Carlos de mi videncia y de que podía ver las cosas que iban a ocurrir. Fue cuando Karina apareció en la historia. Quiero que quede claro que Carlos y Karina no tienen ningún vinculo, ni amistad o amigos en común, a parte de mí.
Karina me habló de la videncia de la muerte de gemelos en el parto de una amiga. Esta historia la conté en el capítulo 16. Yo le conté lo que me pasaba a mí. Y así tambien formamos un vínculo secreto. Las cosas así sólo la hablamos por messenger, porque en personas, frente a los demás, no tocamos nunca el tema.
El punto es que el vínculo con Karina creció, de una manera tal, que ella siente que venimos a esta vida con una misión, una misión que ambos debemos cumplir. Porque el tiempo pasó y las videncias para ella se convertieron en pesadillas apocalipticas. Ve el fin del mundo en todas partes. Su cuerpo se desdobla y puede ver a la capital de noche, sumida bajo la luz de una luna roja y oscuridad y miedo por doquier.
Le creo. Le creo porque Karina no tendría porqué mentir con respecto al tema. La cosa es que Carlos hace un tiempo comenzó a decirme lo mismo. Me dice que se acerca una guerra que acabara con todo, en donde él y yo tendremos que luchar en el nombre de la Humanidad. Suena a estupidéz de un güeón que quiere figurar, pero así es como habla. Y no exagero.

Qué creo yo? Creo que son demasiadas coincidencias. Sólo quería dejar esto escrito en el caso que el día de mañana pase algo y más personas se vean involucradas, para así dejar constancia del momento en que todo partió.

martes, 23 de noviembre de 2010

Capítulo 95: La Delgada Línea Roja

Siempre seguir la línea blanca y correcta es lo mejor. Ser alguién que no interfiere de forma negativa en la vida de los demás. Ser derechos y no alocados. Sobresalir porque no eres del montón. La disyuntiva es que por ambos costados de la línea blanca, a unos 50 centimetros, hay dos líneas rojas. Las puedes tocar, como todos, y seguir recorriendo la hermosa y linda línea blanca. Pero no recorrer ni atravesar las peligrosas y delgadas líneas rojas, porque te atrapan y no te dejan volver al verdadero camino. Y es peor cuando nunca las has recorrido y no sabes qué es lo que hay al otro lado.

A veces eres muy bueno, y ser malo no te queda bien. No te das cuenta cuando la vida toma una velocidad desgravitante y en unos segundos todo se torna turbio y denso. Recorrer la línea roja es sinónimo de desequilibrio. Tocarla es peligrosa y avismante. No saber caminarla te puede costar muchas cosas.

Unisono apareció hace tiempo en mi vida. Pero desde hace mucho que no oía de ella. Ahora ha vuelto y está pidiendo que sea parte de su ser.

Las notas del último ramo del tecnico promedian un 3.6. Queda una prueba y el examen. Las dos instancias, tan normales en la vida de todos, pueden definir muchas cosas.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Capítulo 94: Una Simple Coincidencia

Ese día fue hace unos diez años. Una tarde iluminada por un sol que se abría paso por nubes oscuras que hace unas horas habían dejado caer un diluvio de proporciones atómicas. Salimos a ver qué había dejado el paso de la lluvia torrencial, y como siempre, recorríamos la población de norte a sur, en dirección a la iglesia.
Los pasajes estaban silenciosos, vacíos de gente. El aire era húmedo. El cielo se mantenía distante y callado. No recuerdo qué cosas habremos ido conversando, quizás aún estábamos impactados de la potencia del diluvio y el drástico cambio del clima a una tarde que ya se ponía calurosa. Debes en cuando nos juntábamos. No casi siempre. Pero las veces que nos veíamos, jugábamos con mis robots en el living de mi casa. Él tenía doce años, yo diez.
Hasta que llegamos a la calle de la iglesia donde habíamos hecho la primera comunión. Siempre doblabamos hacia el este, hacia Tucapel, pero esa tarde Nueva Imperial se veía hermosa hacia el oeste, hacia donde el sol se mezclaba poderoso con las oscuras y perturbadoras nubes. Así que torcimos dirección hasta la Iglesia.
Recuerdo que el primer disparo me pareció ser el sonido de alguién sacudiendo una alfombra. Me giré sobre el hombro y pude ver una camioneta azul a toda velocidad patinando por el asfalto mojado, zigzagueando por la calle, en dirección al oeste. Tras ella, una camioneta blanca, con un policia de investigación colgado desde una de sus ventanas, disparando su arma en contra del otro vehiculo, el cual se defendía de la misma forma.
Corrimos, corrimos porque eramos las tipicas victimas de balas perdidas, y corrimos porque teniamos que sobrevivir y vivir todo lo que hemos vivido estos últimos años. Una simple coincidencia, la cual nos tenía metido bajo un vehiculo estacionado, escuchando como la camioneta del narcotraficante y la de los ratis pasaban a toda velocidad, disparandose entre si, por nuestro lado.
Y se fueron zigzagueando la calle en dirección hacia el oeste. Nos levantamos, todos sucios de barro, mirandonos atonitos.
"Estaí bien?" me preguntó Jack.
"Si" le dije, exitado por la alucinante situación.
"Se iban disparando" me dijo mirando hacia el horizonte.
"Si" le dije.
Simplemente no lo podiamos creer.
Una simple cuestión de tiempo y sucesos. Sin ser extremistas, estuvimos a punto de morir juntos, pero no ocurrió.

Y ayer el güeón estaba achacado por que está chato de la pega.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Capítulo 93: Un posible Final

Era muy, pero demasiado estupido lo que había escrito antes. Era como burlar a mi mente que me decía "escriiiiibelooooo". Entonces lo hice. Se quedó tranquila la muy maldita y ahora lo borro para escribir esto.

Le he preguntado a Jack como terminar el blog. Y él muy filosofo dijo:
"Con un sueño" agregando que mis historias podrían ser más oscuras. Hablar de las personas desde una perspectiva mas tenebrooOoOosa. Así como un critico.
Lo mandé a la mierda. No me podría ver hablando de los sentimientos oscuros de las personas. Podría volverse una ventana más grande de lo que es. Pero lo del sueño no es malo.
Me gustaría dejarlo en suspenso. Un final feliz sería muy cursi. El suspenso es grandioso. Dejarlo con vida a este tipo que me ha acompañado desde hace mucho tiempo. Esa sería una buena idea. O quizás ya sé que es lo que quiero hacer y siemplemente no quiero dejarlo de escribir. Nooo. El 101 como diseño y número se vería muy mal. Estoy seguro.

Hablar puede ser extraño. Pero extraño bien.

Capítulo 92: Hilos

Lo mejor es seguir sin detenerse. Los miedos son humanos, pero controlabes. Cortar el hilo puede ser motivo de arrepentimiento más adelante. Rasgar el límite parace ser divertido, y hasta adrenalinico. Y jugar a ser lo que somos es más entrete aún.