martes, 26 de octubre de 2010

Capítulo 77: Escapando

Son las 0:29 de la noche. De trasfondo perros cobardes ladran a fantasmas o lo hacen impulsados por su sensible instito auditivo. En mi cabeza aún dan vueltas los ceros y los unos. No quiero abrir el curriculum porque sé que poco o nada entrará en mi memoria temporal. Son las 0:30 de la madrugada. Pienso que a veces simplemente la vida se densifica con respecto a su recorrido. De pronto todo se vuelve un poco más dificultoso. Jack e Isabella hoy simplemente no se hablaban. Preferí hacerme el tonto y bajarme de la micro. Habiamos ido al centro de Santiago a cotizar disfraces para la fiesta que el domingo ofrecerá Camila. Al final no encontramos nada. Y yo estaba ahí, con uno a cada lado, echado hacia atrás en la banca, viendo como el Mapocho agresivo viajaba hacia el Pacifico, oscurecido por la tarde que se negaba a morir. Jack miraba hacia algun lugar. Sentía que sobravaba. 0:34. Quiero en verdad abrir el curriculm y estudiar como le dije a Peliroja, mientras ella buscaba fotos para su trabajo, pero algo me lo impide. Siento que aún estoy conectado y que las letras chocaran contra lo que sé. Los vi tan desconformes con la busqueda, que les ofrecí no hacer otra, entendiendo que estaban cansados. Para los tres significa una hora y un poco más de viaje el venir del sur de la capital hasta el centro por trajes que bordean los diez mil pesos, pero a mi no me importa y no me pesaba. Es una acción que conlleva a otra en la cual quiero estar. Pero ellos sonreían forsozamente y trataban de no mirarse. La atmosfera era extraña.

En la vida, simplemente hay cosas que no me interesan. El dinero es una de ellas. Darme los medios piques por algo o por alguien tampoco. Ir a trabajar un día de semana cuando no tengo nada que hacer tambien es una de esas. Creces y te das cuenta que ya miles de güeás no tienen la importancia de antes y las cosas que antes te daban un momento grato sólo dejan de tener sentido. La pregunta es... no sé cual es la fucking pregunta. Quizás la semana sólo se está haciendo un poco larga.

Me bajé en Franklin para tomar el metro. Ninguno se opuso. Quizás querían hablar de quizás qué cosa. Aún estan flotando después del quiebre, y se les nota demasiado. Tal vez es el cansancio acumulado desde el sábado de trabajo hasta hoy lunes de instituto y un recorrido por Santiago Centro. Sí, estoy seguro que es eso. Y pesa un poco más cuando a las personas con quienes quieres hablar se les escapa el tiempo porque son otras las cosas importantes en sus vidas. Entonces la cuestión es que coinciden muchas cosas y te da la sensación de que todo está mal y te da la tontera y querí mandar todo a la mierda. Así es. Pero no. Sería un estupido si pienso que todo es negro y que todo está mal. Todo está bien, es sólo que estoy cansando y sin el olor a naranjas las horas se alargan un poco más. Y lo único que me hace bien es esta droga, esta sana y condenada droga. Escribir y escribir, y votar todo lo que se acumula por días tan rutinarios y normales. Y podría contar muchas cosas más, pero no quiero adelantar hechos. Lo que estoy viviendo es algo que quiero sólo quede en mi memoria. Se ve más lindo ahí.

Jack abrió su ventana de conversación y me dice que su madre está en la posta con algo hinchado en el estomago. Y ahí estoy yo para él.

Los perros siguen ladrando.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Capítulo 76: Una Sonrisa

Es extraño. Es primera vez que te escribo a ti. Siento la necesidad desde hace un tiempo y creo que hoy es el momento preciso. Sé que quizás no seamos los únicos y tal vez no seamos la única existencia viviente. Sabes, a veces sueño con otros tipos de realidades, las cuales tú inventaste aburrido una tarde de bajo de un gran sauce lloron. A instantes te siento cercano, y hay segundos en que siento que me abandonas. Pero quién soy yo para saber cuales son tus negocios y tus prioridades. Quizás en tu mundo las peliculas sean mejores que en el mío y te pases más tiempo en el cine. Que sé yo. La cosa es que hoy te escribo por primera vez para darte las gracias por todo lo que has hecho, y para pedirte una cosa. Hoy te necesitan más que nunca muy cerca de aquí. Sé que tus planes son planes y que no puedo interferir en ellos, pero te aseguro que hoy te necesitan. Espero estés ahí, con ellos y conmigo acá.

"Feli" pensando en que le pasaría la película. "citaciones" y le entregaria el regalo.
Pero el 'citaciones' sonaba más largo que el 'feli'.
Me acordé que le tenía que pinchar. La luna se guardaba celosa de las estrellas entre una sospechosa bruma nocturna. El rededor se hayaba sumido en un denso silencio, y del frío nadie supo nada. Perfecta noche para caminar y reafirmar que nada le faltaba. La pigmentación brillante del cielo que encontraba a año luz de distancia. Era, raramente, una noche sin estrellas, y pillar una en el cielo era algo alucinante.
"Congratulations" pensé.
Nooo. Tenía que decirselo en castellano chileno. Pero el regalo y la pelicula que no me tinca se la quería dar con la fuckin palabra partida en dos.
"Felici" y le paso el dvd "Taciones" y el regalo. ¡Eso! Si. Era perfecto. Eres un maldito genio. Qué haces en DUOC. Deberias estar en Harward, si es que se escribe así.
Era el día después de la vez que hablamos y ajustamos algunas manecillas del reloj. La pieza de sus padres despedía una timida luz azul y en el living se podía percibir la presencia de las lamparas que franquean al sillon principal. Toqué y me de volví unos metros. Me posicioné de tal forma que mi mano izquierda no pudiera ser captada por el ángulo de su campo de visión. Abrió la puerta. Su pelo no era el de siempre. Me atrapó con un beso y me abrasó. Me abrasó queriendo decir algo. Estaba contenta por su logro. Su alma se oía tranquila. Y no pude decir ninguna güeá.
"Toma" le dije y le pasé la película y el regalo.
Se sorprendió. Sonrió. Esa maldita sonrisa que me derrota. Que me mata, como dijo Jack. Y me abrasó otra vez. Es todo lo que necesito.
Quizás se emocionó. No pude ver bien porque estaba oscuro. Pero su alma se oía tranquila.

jueves, 14 de octubre de 2010

Capítulo 75: Como una Puesta de Sol

"¡Pero él debería haberme dado otra respuesta!""Valla al módulo CMR" le dijo ella.
"Si está bien, pero debería haberme contestado otra güeá"
La grosería la descolocó. Cristian notó que la discusión subía de tono y que las cosas podrían pasar a mayores. Yo me preparé para detener al tipo, que de un cliente exasperado se estaba convirtiendo en un tipo grosero.
"Él no le ha faltado el respeto" contestó.
"¡Y yo tampoco!"
"Si, le dijo una grosería" le recordó ella.
"Qué grosería?" le preguntó él, acercandose amenazante.
Juré que tendriamos que detenerlo. Habrían muchos gritos. Tal vez algunos golpes y rasguños de su acompañante.
"No la voy a repetir" contestó inteligentemente.
"Bueno, yo digo la güeá que quiero aquí" dijo el flaite. Sin lugar a dudas era un poblacional.
Sin embargo, tras su rapida respuesta, se detuvo dudativo. La agilidad en las respuestas de la supervisora lo desestabilizaron por completo.
"Vaaaaamonos" le dijo su acompañante, aparentemente acostumbrada a las escenas de hombría del individuo.
"¡Por eso, valla al módulo CMR y ahí haga las consultas!" prosiguió la supervisora, inamovible en su postura. Sabía cómo manejar la situación, pero nada podría detener el inminente ataque del exasperado cliente.
"Y qué me vení a gritar vo?" lanzó el delincuente. Yo ya lo veía saltando la caja y enterrando su puño en la cara de la supervisora. "Vo no sabí quién soy yo" dijo amenazante.
"No me interesa tampoco" atacó ella.
El piante no pudo seguir. Media vuelta y se fue.
Cristian y yo nos quedamos en silencio. La supervisora, como si hubiera dialogado con cualquier cliente, continuó en lo que estaba.


Quiero lo que tengo porque es lo que deseo. Se acabó lo vacío y vano. Lenta se quema la hierba, y se puede sentir el olor impregnandose en el aire. No hay nada mejor que sentirla abrazada a mi dorso preguntando en qué momento le echaron bencina a la moto. Otras sólo querrían matar el tiempo sepultados en la oscuridad. Ella prefiere sentir de a poco las cosas, y yo me doy cuenta que es así como lo quiero. Así como la muerte lenta de una puesta de sol.

Capítulo 74: ¿Qué tienes, Isabella?

Capítulo 6: La Revolución
Sin decir nada bajamos por un pasillo que iba hacia el norte y luego se devolvía hasta el sur. Llegamos sin decir nada hasta un espacioso estacionamiento subterraneo, un lugar silencioso y oscuro. Nerviosa introdujo la llave en el candando y luego de un chasquido, abrió la pesada puerta de madera. Me hizo entrar a un cuarto oscuro, de vidrios polarizados. Se escondía bajo la vicera del gorro que ocupaba y el movimiento de la cola de sus pelos castaños claros. "Soy Isabella" me saludó "Aquí dejamos nuestros bolsos y bajamos a descansar cuando la cajera va a colación ¿Ya?" Quizás creía que era un estupido o un deficiente mental. "Ya"

Recuerdo que la facción de su rostro era el de cualquier jovencita de 16 años en plena pubertad. Ojeras tibias, pelo desordenado, cadera en descenso, piernas largas y una piel de genetica lechosa. Su voz a veces quebraba el ambiente de manera incomoda. Y no teniamos un tema de conversación en común. Así que desde un principio no capté aquella caracteristica tan absorvente que hace que legiones enteras se rindan a sus pies, porque quizá yo viví junto a ella el nacimiento de ese caracter y no me topé con su fuerza omnipotente.

Hoy en la mañana le pregunté qué es esa güea que hace que los hombres no se puedan resistir a su boca y que les hace perder por completo el sentido de la vida y la dignidad. Porque pasaron los años y se aclaró el color de su pelo y se lo modificó hasta el punto en que pareció ser de una mujer de edad y decisiones. Su personalidad pasó de ser la de una joven educada a un niñita que no pregunta antes de hacer y sólo lo hace. Su cuerpo se curvó sensualmente deseable y era el punto de atención de toda mirada masculina que había cerca. Su rostro se alineó dando la sensación de que un artista había borrado las huellas del paso del inicio de la juventud. La luz de sus ojos se tornó tenaz y peligrosa, y nada en la Tierra parecía poder detenerla.
Cambió completamente. Admito que se ha equivocado, pero nada ha sido con mala intención.
La pregunta es de dónde viene la fuerza gravitatoria que hace que, sin ella proponerselo, los hombres nunca le puedan decir que no. Porque he sido testigo del dolor producido por su indiferencia y las drasticas tomas de decisiones, y es algo nocivamente debastador

Es, simplemente, una mujer de temer y yo sólo puedo reir al escuchar el modo en que ve el mundo. Asi que pobre de aquel que sienta atracción por Isabella, porque cuando las caricias y los momentos la aburran, no dudará en tomar otro rumbo y salir del camino recorrido.

... en realidad sí nos parecemos en muchas cosas. Si no, no tendriamos la relación que tenemos, porque yo tampoco la puedo dejar.

Te amo Amiga.

sábado, 2 de octubre de 2010

Capítulo 73: La Vuelta

Estoy totalmete seguro de que el humano nunca logra ajustarse de modo adecuado a los momentos que está viviendo. Siempre hay, detrás de todo el panorama, algo que hace clic en el fondo de la mente, revolviendo pensamientos y miedos. Entonces es cuando me pregunto cómo borrar del trasfondo de la vida la presencia del fin. Todo llega a su fin. Sea algo bueno o malo. Siempre está ahí, esperando a aparecer, dispuesto a detener de forma bella o destructiva cualquier situación o momento.
¨Tení apagao el móvil?" me preguntó.
Miré el aparato y efectivamente estaba apagado.
"Sí" contesté con una risita de culpabilidad atravesada.
"Yo ya estoy aquí" me dijo y colgó.
Claudia y Erika me miraron atentas. Sabían que habia dialogado con ella. Alzé mi ceja izquierda en señal de afirmación
Si, es ella la que me llamó.
Tomé mi bandeja y me retiré del comedor.

"El gueón supo todo" me dijo con voz angustiada.
Me senté y me tomé la frente. Traté de pensar y de asimilar la situación. Y creyendo que haciendolo ideas podrían surgir, deslicé los dedos entre mis cabellos. Respiré y hondo y me dispuse a escuchar.
"Creo que alguien lo llamó y le dio todas las indicaciones para lograr llegar al historial de conversaciones del messenger..."
Era Jack, ahogado y preocupado al otro lado del teléfono. Felipe, el pololo, ahora ex, de Isabella, descubrió todo acerca de la relación paralela que mi amigo y ella mantenían. Viendo las conversaciones en donde alguna vez se amaron, se desearon y discutieron, de forma dolorosa y en los más parecido a una pesadilla, supo que ambos estaban juntos desde hace dos años.
Que valiente. Estoy seguro que, como él, quizá habría hecho más que emborracharme y haberle dicho una par de cosas. Imaginate sentarte y recorrer dos años de una historia en donde fuiste un completo imbecil, creyendo a cada momento que tu mujer era completamente tuya, y que los fin de semanas que dijo haberse quedado en casa o haber ido a la casa de alguna amiga, en realidad estaba con otro. Y por un momento me dibujé sentado en la silla en donde el uniformado estuvo, observando cada letra escrita por mi mujer a otro hombre.
"Estaba pa la cagaá Isabella" me contaba "Su voz estaba así como apagada"
"Quizás que cosas le dijo el otro culiao" le dije, tratando de escuchar el alma en pena de amiga.
Mierda! Tal vez no era bueno lo que estaban haciendo, pero qué importa ya. Isabella tenía que estar sufriendo de la peor forma el fin de la historia. El vuelco había sido sorpresivo y cataclismico. Simplemente estaba donde nunca lo imaginó.
"La voy a llamar"
"No, no la llames. No debe querer hablar con nadie" me dijo Jack.
"Espero que al otro no se le haya ocurrido hacer ninguna estupidez" dije.
"No, no creo"

Crucé el límite. De golpe, como un flashback forzado, aparecieron frente a mi imagenes de las escenas que quería borrar, pero fingí y continué. Ser hombre no significa no tener sentimientos o aparentar que situaciones especificas importan poco. Durante el día se sonrie. Las lágrimas quedan para el submundo dentro de la pieza.

Subí la escalera y me topé con el Vara, un guatón flaite bueno para reirse.
"Choro ¿Tení las mermas?" me preguntó.
"Las tengo listas hace tres horas" le contesté irónico.
Ingresé la clave de acceso a la oficina de informática y entré. El guardia me antecedió el paso por el pasillo de tres metros, el cual termina en el cajón de computadores y servidores. Sabía que Joselyn me estaría esperando sentada en la silla del ordenador que compartimos, viendo algún correo o analizando una que otra venta. Lo supuse. Ese es mi problema. Suponer de las cosas cotidianas. Y cuando llego al centro de la oficina, veo a mi jefa donde pensé que estaría, sentada, pero no estaba leyendo ningún correo. Estaba llorando, inclinada sobre sus rodillas, pidiendo con la tenue luz de sus ojos algo de ayuda.
"Devuelvete" le dije a Varas.
"Chaaaaa"
"Devuelvete al tiro, gueón" le dije serio.
Pensó que sería mejor acerme caso y se devolvió. Tomé los informes de merma y se los entregué.
"Qué pasó?" me preguntó, sabiendo que algo pasaba.
"Qué te importa. Chaito" le dije y le cerré en la cara la puerta.
El silencio se comió la atmosfera. Pensé por un momento que no podría ser capaz de ver aquella escena otra vez. Joselyn sobre sus rodillas llorando, sufriendo. No. Era el doble de mi jefa. Estaba seguro. Pero no, era ella tratando de secarse las lágrimas, pasandose por donde mejor le quepaba todo el orgullo. Me había llamado temprano diciendome que no la encontraría al llegar. Su voz no era la misma. Tenía que llevar a su hijo a hacerse una serie de examenes y volvería cuando se desocupara. Oka. Yo haré lo mío.
Inconcientemente esquivé el momento. Ella no se levantaba. Algo dentro de mí me decía que se pondría de pies, pero no lo hizo, se quedó ahí, cubriendose el rostro. Y yo seguía sin asimilar la situación. Dejé el movil en su cargador, me giré y caminé hasta la otra silla. Levantó la mirada y se acercó a saludarme. Por inercia, me acercé que yo y la abracé fuertemente. Ella devolvió el gesto. Y ahí nos quedamos. No podía soltarla. Ella no pudo aguantar. Se cobijó en mi hombro y se quebró en un llanto repremido. Y fue cuando pasó lo que tenía que pasar. Logré sentir la absorvente angustia de su alma ahogandose en un mar turbio y gigantesco, en donde se le hacía imposible poder ver tierra o alguna pequeña isla para caer en su orilla y respirar. No, no veía absolutamente nada. Todo era oscuridad.
No sé por qué, pero recorde la última y la única vez que lloré frente a ella. Le pedí disculpas. Ella me dijo que no me preocupara, que me entendía. Ahora ella prefería no decir nada. Tan sólo trataba de ahogar el dolor que la estaba apuñalando.
"Omar, la semana del 18(de Octubre) me voy a ir con vacaciones por tres semanas. Tengo que operar a mi hijo. Ya hablé con don Luis y esas semanas te van a quedar como hora extras. Los horarios los ordenaremos la semana que viene. Ya?. Para ver como lo vamos a hacer con tus días libres"
"Ningun problema" le contesté.
"Al Franci le empeoró la cuestión de las aneroides, y hay riesgo de que pueda quedar sordo" hizo una pausa. Quizá su mente jugaba con ella a imaginar como sería su hijo sordo, viendose haciendo señas con sus manos y cara para que se sentara a la mesa a almorzar "Así que le harán tres operaciones para quitarle la mucosidad que la aneroide inflamada está obstruyendo"
Pude entender que más allá de pena por la situación que estaba a punto de vivir, era omnipotente el miedo y el dolor de saber que la felicidad de su hijo estaba en juego por un vuelco de la vida. Algo en algún momento quiso que las cosas derepente fueran así, y ahí estaba Joselyn, llorando aterrada por todo lo que podría ocurrir. Entonces sólo hay que hacerse el valiente y decir "Hay que seguir nomas po" Pero quién le dice a uno que las cosas tenían que acabar, cosas tan cotidianas como la tranquilidad en casa.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Capítulo 72: Las Cosas que Tocan

¿Hablé alguna vez de Josefa? ¿No? No lo recuerdo bien. Si no lo hice, es el momento preciso para hablar de ella.
No recuerdo exactamente hace cuanto tiempo fue, pero por esos días ya empezaba mi historia con Camila. Aún eran jornadas frías y las mañanas parecían ser el grito del sol que no se podía ver. Jack me mandó un mensaje en donde con expectación me contaba que una admiradora desconocida le había enviado flores a la universidad en donde él trabajaba. Ahí empezó la historia del extraño personaje, que hasta las últimas horas de hoy jueves 22 de Septiembre aún causa estragos en la vida del grupo.
Las rosas no venían con identificación alguna o un seudonimo, tan sólo se las dejaron encargadas en recepción a su nombre. Nada más. Y entonces me acuerdo que traté de recordar en qué película alguna osada mujer había decretado tal acto, encontradome sumido en resultados negativos. Era primera vez que escuchaba que una joven enviaba flores al hombre que idolatraba, porque era obvio que Isabella no había sido.
El hecho causó intriga por saber quién le había enviado las flores a mi amigo. La respuesta llegó una semana después. Jack fue atrapado por una joven de mirada tierna y pelo rojo natural, de estatura media y un cuerpo envidiable por muchas. "Exquisita" creo que fue el calificativo ocupado. Yo sólo me pude encajar la imagen de la mina que no quiebra un huevo, mimada por papi y mami y con un futuro asegurado hasta en tres vidas más. Su nombre era Josefa, tan tierno como el borde de sus curvas, pero tan inolvidable como el recuerdo del plan que se traía entre manos. Le declaró a Jack ser la jovencita que había comprado las flores y que se sentía locamente atraida por él de una forma inexplicable. Quizás la chica perfecta para olvidar todo el dolor vivido junto a Isabella. Tal vez el comienzo de una vida más plena. Pero mi amigo no es capaz de concebir la idea de estar con otra mujer. En sus sueños sólo hay un nombre más tierno que el de Josefa. Así que para la osada muchacha, con un desplante muy deseable, hubo como respuesta un rotundo "no". Sin embargo, tal negativa no la descolocó, es más, le dio la fuerza para seguir al lado de Jack mientras recibiera las embestidas de lo que en ese momento era una negra relación junto a mi amiga y las hagallas para trazar un plan que juró destruiría todo.
Yo la conocí al mes después. Me agregó como amigo a facebook y luego como contacto en messenger. Sinceramente me absorbió por completo su forma de hablar y el modo de ver los problemas del día a día. Aunque sabía que Jack no quería estar con ella, me contaba que esperaría tranquila el momento en que "las cosas cayeran por su propio peso" y sería ese el momento en que aparecería para ver si había un lugar para ella en el mesquino corazón de Jack. Admiré y hasta adoré su coraje y valentía, su temple y paciencia para hacer las cosas, sensaciones que en ningun momento me dejaron pensar que su llegada habia sido la instalación de una bomba de tiempo.
Por otra parte, Isabella odiaba de pies a cabeza la situación de su aparición. Sus celos le valieron fuertes discusiones con Jack y quién les habla.
Josefa era algo parecido a un ángel. Un ser de corazón bondadoso, que tan sólo se había enamorado de la persona equivocada.
Fue entonces, que hace dos meses, desapareció. Sólo hizo luces de vida un día que con Jack fuimos al cine y al parecer nos vio en el patio de comidas del mall Plaza Vespucio. Pero desde ahí, no volvio a conectarse ni a encontrarse con Jack. Y como el agua sigue fluyendo, durante ese periodo de tiempo Isabella y mi amigo lograron reencontrar la forma de llevar un amorío mas calmado y simple. La niñita linda parecía haberse esfumado de nuestras vidas. Hasta hace dos semanas.
Josefa se contactó con la hermana de Felipe, hecho que nos descolocó a los tres. Isabella la interceptó y la increpó mediante mensajes por facebook. Jose se los respondió, invitandola a dejar a Jack, que las cosas que estaba haciendo no estaban bien y le dejó caer todo un discurso moralista y ético.
Fue un momento tenso. Yo estaba en la pega ese día y mi amigo me contactó al celular.
Sin embargo, el critico instante quedó ahí. Josefa no amenazó con hacer nada. Unicamente se contactó con la hermana del cabo.
Hasta que dejó, una semana después, caer la bomba y desatar millones de preguntas en torno a su persona. Primero que nada, contar que Jack e Isabella estaban juntos no le sirvió de nada, así que todo su macabro y bizarro plan valió muy poco. Sin embargo, sirvió para buscarla como persona en una base de datos gracias a contactos de mi amiga, y así descubrir que su nombre no existe en Chile. Sí, Josefa Dawson Quinteros no era ciudadana de la Republica de Chile. Entonces ¿Quién le había enviado las flores a Jack? ¿Quién había hablado conmigo por messenger? ¿Quién le había dicho a la hermana de Felipe que Isabella está con Jack? Fue una lluvia de interrogantes, sumadas las cientos de dudas de la veracidad de las declaraciones de mi amigo. Y es que son decenas las teorias del por qué Jack podría haber inventado a Josefa. Pero más allá de todo, es más grande la confianza y pesa más la hipotesis de que la muy perra se acercó a él con un plan en la mente desde antes de mandarles las flores.
Entonces quedaba quemar la última bala. Josefa Dawson estudiaba enfermería en la universidad Santo Tomás, lugar donde mi amigo trabaja. Jack fue hoy en la mañana a buscar su paradero en la base de datos de la escuela, encontrandose con el mismo resultado que Isabella. Su nombre no figuraba en ninguno de los cinco años de carrera.
La niñita de universidad con nariz respingadita, como le dice Isabella, simplemente nunca existió. No hay Josefa. Fue un personaje inventado por alguien ¿Para qué? Si fue para tratar de separar a Isabella y Jack, fue una total perdida de tiempo.

La Peñaflor tiene esa melancolía de las micros antiguas. Te aborda por completo, si viajas de noche, el silencio de sus asientos pareados y comodos. Sus ventanas tienen cortinas que permiten aportar más complicidad a un momento de conversación íntimo. Y no son tan bulliciosas como las de ahora. Entonces te puedes perder en el tiempo y tan sólo escuchar lo que el otro tiene que decir. Nosotros la ocupariamos para ir a San Bernardo, pero la liebre debe tener algo que te abre el alma. Porque con cuidado me contó que era lo que a veces en noches de desvelo quisiera cambiar. Yo, sinceramente, esperaba con ansias tal relato, no por morbo, si no por querer brindar apoyo si es que lo necesitaba, en vista de que era algo que la descoloca por completo.
Así que se preocupó de ser detallista y de ir lento, para impedir el asomo de alguna lágrima. Yo sólo esperaba que no ocurriera lo que pasó.
Relato letal, sumidos en la penumbra de los rincones de la Peñaflor. Y no pude decir nada, porque no pude asimilar su dolor, porque no me pude imaginar que sentía dentro de sí. Entonces ¿Qué le puedo decir? ¿De qué modo puedo ayudar? Sin palabras en la garganta, por primera vez, me sentí inserbible. Quizás esperaba algunas palabras, pero no tuve nada para decir. Tal vez la decepcioné y se guardó el amargo momento para no hacerme sentir mal. Y es que lo único que le podía decir era que sentía su dolor, pero iba a sonar tan cliché, que preferí callar. Sólo la pude abrazar y tratar de disimular mi falta de palabras.
Ella sonrió con aquellos labios que se dibujan finos en su rostro suave. Nada más.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Capítulo 71: Bicentenario

Capítulo 18: Salir
Primera Parte
Acaba de morir el 16. Mi madre cumplió cuarenta y cuatro y por discutir con mi viejo, no hubo once en familia ni felices cumpleaños. Son las doce con siete minutos de la madrugada del 17 de Septiembre. Mañana me veré con Jack, Isabella y Karina. Viajaremos a Calera de Tango, un pueblo oculto en medio de la oscura Cordillera de La Costa. Habrá fondas y empanadas. Encuentros y espectativas. Es una celebración más del dieciocho de Septiembre, a un año del Bicentenario, a un año del la última celebración que para mí va a ser innolvidable.Y es extraño estar sentado aquí sabiendo los días que se vienen. Mañana temprano tengo que ir a DUOC y después a Tottus. Estaré toda la tarde ahí y luego a la casa de Isabella. Pasaremos toda la noche juntos y al otro día tengo que ir donde mi abuela. El sábado a trabajar, y el domingo lo mismo. Extraño también es sentir con Jack las ansias de pasar la noche con ellas ¿Por qué? Es la rara sensación de quizás saber que todo será espectacular ¿Pero que puede tener de espectacular, si las siguiente horas se convertiran en una avalancha de vivídos recuerdos? No lo sé. Tan sólo es así.

Desde el capítulo recordado ha pasado exactamente un año. Un año en donde han pasado miles de cosas. Y es divertido comenzar este 16 de Septiembre del 2010, fecha en que conmemoran 200 años desde la junta de gobierno que impulsó a hombres a formar una patria, adelantar un poco lo que ocurrirá. A ver si un año después las cosas son tan distintas.
Celebramos, con una torta de mocca que compré hoy en la tarde, el cumpleaños de mi madre. Parece que cumple 46. Preferio no preguntarle. Mañana abro el Tottus a eso de las ochos de la mañana, y en la tarde, junto a Camila, nos vamos a San Bernardo a la casa de Isabella. De ahí, junto a Jack, Karina y amigos de las chicas, partiremos, como el año pasado, a las fondas de Calera de Tango.
Sólo espero que el estrés de los 7 días seguidos de trabajo se me borre del cuerpo cuando vea su sonrisa y quizá el vestido que se compró la otra vez.